sábado, 9 de octubre de 2010
Descubren una Fuerza de Repulsión en la Luz

Un equipo de investigadores de la Universidad Yale ha descubierto una fuerza de "repulsión" en la luz que puede ser utilizada para manipular componentes en microchips de silicio, lo cual significa que los nanodispositivos futuros podrían ser controlados mediante luz en vez de mediante electricidad.
El equipo anteriormente había descubierto una fuerza de "atracción" en la luz y había mostrado cómo se podía manipular para mover componentes en determinados micro y nanosistemas (pequeños interruptores mecánicos en un chip). Los científicos ahora han desvelado una fuerza de repulsión complementaria.
Los investigadores habían teorizado desde el año 2005 sobre la existencia de las fuerzas de atracción y repulsión, pero esta última no había sido comprobada hasta ahora. El equipo que lo ha logrado ha trabajado bajo la dirección de Hong Tang, profesor en la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad Yale.
Las fuerzas de atracción y repulsión de la luz descubiertas por el equipo de Tang actúan separadamente de la fuerza creada por la presión de radiación de la luz, la cual ejerce presión contra un objeto a medida que lo ilumina.
Para crear la fuerza de repulsión en un chip de silicio, el equipo dividió un rayo de luz infrarroja en dos rayos separados y forzó a cada uno a viajar por un nanocable de silicio cubriendo una longitud diferente, en un sistema llamado guía de ondas. Como resultado, los dos rayos de luz se desfasaron entre sí, creando una fuerza de repulsión de intensidad controlable: cuanto mayor sea la diferencia de fase, más fuerte será la fuerza.
En el trabajo también han intervenido Mo Li y Wolfram Pernice.
El uso de ambas fuerzas, la de atracción y la de repulsión, permite ahora a los científicos tener un mayor grado de control en el uso de la luz y poder manipular componentes con mayor capacidad de maniobra. Los investigadores han demostrado que estas dos fuerzas lumínicas son ajustables.
Este control no es posible en el espacio libre. Es sólo posible cuando la luz es confinada a las guías de ondas de tamaño nanométrico que son colocadas muy cerca una de la otra en el chip.
La fuerza de la luz es interesante porque actúa de modo opuesto a como lo hacen los objetos eléctricamente cargados. Las cargas eléctricas opuestas se atraen entre sí, mientras que en este caso los rayos de luz con fase distinta se repelen entre sí.
Estas fuerzas lumínicas algún día podrían controlar dispositivos de telecomunicaciones que requerirían una ínfima parte de la energía consumida por los convencionales, y que serían mucho más rápidos que estos. Otra de las muchas ventajas de utilizar la luz en vez de la electricidad es que la luz puede ser enrutada a través de un circuito casi sin interferencia alguna sobre la señal.
El equipo anteriormente había descubierto una fuerza de "atracción" en la luz y había mostrado cómo se podía manipular para mover componentes en determinados micro y nanosistemas (pequeños interruptores mecánicos en un chip). Los científicos ahora han desvelado una fuerza de repulsión complementaria.
Los investigadores habían teorizado desde el año 2005 sobre la existencia de las fuerzas de atracción y repulsión, pero esta última no había sido comprobada hasta ahora. El equipo que lo ha logrado ha trabajado bajo la dirección de Hong Tang, profesor en la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad Yale.
Las fuerzas de atracción y repulsión de la luz descubiertas por el equipo de Tang actúan separadamente de la fuerza creada por la presión de radiación de la luz, la cual ejerce presión contra un objeto a medida que lo ilumina.
Para crear la fuerza de repulsión en un chip de silicio, el equipo dividió un rayo de luz infrarroja en dos rayos separados y forzó a cada uno a viajar por un nanocable de silicio cubriendo una longitud diferente, en un sistema llamado guía de ondas. Como resultado, los dos rayos de luz se desfasaron entre sí, creando una fuerza de repulsión de intensidad controlable: cuanto mayor sea la diferencia de fase, más fuerte será la fuerza.
En el trabajo también han intervenido Mo Li y Wolfram Pernice.
El uso de ambas fuerzas, la de atracción y la de repulsión, permite ahora a los científicos tener un mayor grado de control en el uso de la luz y poder manipular componentes con mayor capacidad de maniobra. Los investigadores han demostrado que estas dos fuerzas lumínicas son ajustables.
Este control no es posible en el espacio libre. Es sólo posible cuando la luz es confinada a las guías de ondas de tamaño nanométrico que son colocadas muy cerca una de la otra en el chip.
La fuerza de la luz es interesante porque actúa de modo opuesto a como lo hacen los objetos eléctricamente cargados. Las cargas eléctricas opuestas se atraen entre sí, mientras que en este caso los rayos de luz con fase distinta se repelen entre sí.
Estas fuerzas lumínicas algún día podrían controlar dispositivos de telecomunicaciones que requerirían una ínfima parte de la energía consumida por los convencionales, y que serían mucho más rápidos que estos. Otra de las muchas ventajas de utilizar la luz en vez de la electricidad es que la luz puede ser enrutada a través de un circuito casi sin interferencia alguna sobre la señal.
Medir los Efectos de la Gravedad a Distancias Cortísimas

Un nuevo experimento propuesto por físicos en el Instituto Nacional estadounidense de Estándares y Tecnología (NIST) podría hacer posible que los científicos comprobasen con una precisión sin precedentes los efectos de la gravedad a muy cortas distancias, en una escala espacial en la que podrían detectarse nuevos y exóticos detalles del comportamiento de ésta.
De las cuatro fuerzas fundamentales que gobiernan las interacciones en el universo, la gravedad puede resultarnos la más familiar, pero irónicamente es la menos comprendida por los físicos. A pesar de que la influencia de la gravedad sobre cuerpos separados por distancias astronómicas está bien estudiada, apenas ha sido comprobada a escalas muy pequeñas, en el orden de las millonésimas de metro, un ámbito en el que a menudo predominan las fuerzas electromagnéticas. Esta ausencia de datos ha generado años de debate científico.
Hay muchas teorías distintas sobre si la gravedad se comporta de modo distinto a distancias tan cortas. Pero resulta bastante difícil acercar tanto a dos objetos y medir con la precisión necesaria el movimiento de uno respecto al otro.
Tratando de superar este problema, el equipo del físico Andrew Geraci del NIST ha diseñado un experimento en el cual se suspendería una pequeña cuenta de cristal en una "botella" láser, permitiéndola moverse de un lado a otro dentro de la botella. Como habría muy poca fricción, el movimiento de la cuenta sería extremadamente sensible a las fuerzas que la rodeasen, incluyendo la fuerza de gravedad ejercida por un objeto pesado situado en las cercanías.
Según el equipo de investigación, el experimento propuesto permitiría comprobar los efectos de la gravedad sobre partículas separadas por una milésima parte del grosor de un cabello humano, lo cual podría finalmente posibilitar que se comprobara la ley de Newton con una sensibilidad 100.000 veces mejor que con los experimentos realizados hasta ahora.
De las cuatro fuerzas fundamentales que gobiernan las interacciones en el universo, la gravedad puede resultarnos la más familiar, pero irónicamente es la menos comprendida por los físicos. A pesar de que la influencia de la gravedad sobre cuerpos separados por distancias astronómicas está bien estudiada, apenas ha sido comprobada a escalas muy pequeñas, en el orden de las millonésimas de metro, un ámbito en el que a menudo predominan las fuerzas electromagnéticas. Esta ausencia de datos ha generado años de debate científico.
Hay muchas teorías distintas sobre si la gravedad se comporta de modo distinto a distancias tan cortas. Pero resulta bastante difícil acercar tanto a dos objetos y medir con la precisión necesaria el movimiento de uno respecto al otro.
Tratando de superar este problema, el equipo del físico Andrew Geraci del NIST ha diseñado un experimento en el cual se suspendería una pequeña cuenta de cristal en una "botella" láser, permitiéndola moverse de un lado a otro dentro de la botella. Como habría muy poca fricción, el movimiento de la cuenta sería extremadamente sensible a las fuerzas que la rodeasen, incluyendo la fuerza de gravedad ejercida por un objeto pesado situado en las cercanías.
Según el equipo de investigación, el experimento propuesto permitiría comprobar los efectos de la gravedad sobre partículas separadas por una milésima parte del grosor de un cabello humano, lo cual podría finalmente posibilitar que se comprobara la ley de Newton con una sensibilidad 100.000 veces mejor que con los experimentos realizados hasta ahora.
CIENCIA FICCION Y GODZILLA , KING KONG O EL MONSTRUO DE CLOVERDFIELD X
¿Cómo se puede llegar a estimar la presión que soportan los tobillos de seres del gigantesco tamaño de Godzilla, King Kong o el monstruo de Cloverfield? lo enseñaré, paso a paso, para que ninguno de ustedes se pierda. Se trata de una bastante elemental cuestión de tipo Fermi.
Para resolver el problema planteado hay que hacer uso de la película dirigida por Roland Emmerich en 1998. Probad a intentarlo vosotros mismos con cualquiera de los otros dos bicharracos. Bien, al principio del film se puede contemplar una escena en la que aparece una huella de Godzilla. Es un buen punto de partida para establecer proporciones porque en la misma escena aparece una persona, cuyo tamaño aproximado resulta conocido. Deteniendo la imagen y sin más que utilizar una regla graduada, enseguida se puede establecer que las pisadas tienen una longitud aproximada de algo más de 7 metros y una anchura de casi 6 metros. La primera parte del enigma está liquidada. En efecto, con los valores anteriores y aproximando la forma de la huella por un rectángulo se obtiene una superficie total para los dos pies de algo más de 870.000 cm2.
Voy ahora con la segunda parte de la cuestión. ¿Cuánto pesa Godzilla? Os habréis dado cuenta de que se necesita saber su peso para dividirlo por el área de sus tobillos y calcular la presión que vamos buscando. Bien, es más que evidente que la forma de la criatura mutante dista bastante de ser regular. ¿Conocéis el chiste del físico que dice eso de "sea una vaca esférica"? Pues eso es lo mismo que yo voy a hacer aquí, sólo que voy a cambiar la vaca por Godzilla y la esfera por un cilindro. Así que yo voy a decir eso de "sea Godzilla un cilindro" y a partir de aquí todo será coser y cantar.
Estupendo. ¿Qué dimensiones le damos al Godzilla cilíndrico? Bueno, pues se hace necesario acudir de nuevo a la película. ¿Recordáis la escena en la que el ejército estadounidense persigue con helicópteros al desdichado animal entre los rascacielos de Nueva York? ¿Y cuando Godzilla decide atravesar "a lo bestia" uno de ellos y salir por el otro lado? Pues ahí quería yo llegar. Detened de nuevo la película en esa escena y observen con atención lo que queda de la fachada. ¡Ha abierto un boquete de unos 30 pisos de altura! ¿Qué, aún nada? Sí, hombre, tan sólo queda asumir unos 4 metros de distancia entre cada dos pisos consecutivos y nuestro cálculo quedará prácticamente finiquitado. A ver, 30 pisos a 4 metros por cada piso, total unos 120 metros. Ahora, poniendo que la relación altura:anchura del corpachón de Godzilla es, aproximadamente de 4:1 tendremos el diámetro del cilindro, es decir, unos 30 metros. Basta ahora acudir a la expresión del volumen de un cilindro para obtener que éste asciende a nada menos que 85.000 m3. Si el corpachón de Godzilla tiene una densidad similar a la del agua, entonces multiplicando ésta por aquél concluimos que su peso debe rondar las 85.000 toneladas. Ya sólo falta un pequeño detalle. Si se han fijado, he estimado el área de los pies de Godzilla, pero lo que pretendo es saber la presión que soportan sus tobillos y éstos tienen una superficie bastante menor. Puedes comprobarlo muy fácilmente con vuestro propio pie. Más o menos hay una relación 4:1 entre el área del pie y la del tobillo. Tomando esta misma proporción para Godzilla, el problema queda resuelto. La presión buscada se eleva hasta 390 kilogramos por centímetro cuadrado. ¿Perplejos? ¿Sorprendidos? ¿Indiferentes? ¿Desilusionados? ¿Ofendidos?
Tranquilos. Ahora viene lo bueno. Si el valor anterior no os dice gran cosa, sigan leyendo un poco más. Voy a proponeros un ejercicio. Haced todo lo que os he contado hasta ahora, pero con vuestro propio cuerpo. No llegaran a obtener un número demasiado diferente de 0,75 kilogramos por centímetro cuadrado para la presión que soportan vuestros tobillos (a mí me sale que mis tobillos tienen un perímetro de 25 cm y, por tanto, su área conjunta es de unos 100 cm2; mi peso es de 75 kg). Si lo anterior no les convence del todo y están pensando que vuestro cuerpo no tiene nada que ver con el de un bicharraco del aspecto de Godzilla, haceos la siguiente pregunta. ¿En qué os parecéis vosotros y un elefante? Y no se les ocurra a ninguno de ustedes (los de sexo masculino) hacerme el chiste fácil de la trompa, ¿eh?
Os ayudo. Un elefante tipo pesa unos 4.000 kg y posee extremidades semejantes a cilindros, prácticamente con la misma área superficial en pies y patas. La razón es su tamaño, con su enorme peso (a los hipopótamos les sucede algo similar). Pues bien, aún con ese diseño tan diferente al de la pierna de un ser humano, el perímetro de un pie de elefante ronda los 130 cm. Si ahora volvéis a calcular la presión que soportan sus extremidades veréis con sorpresa (eso espero, ya de una vez) que son 0,71 kilogramos por centímetro cuadrado. ¡Tan sólo un 5% de diferencia con respecto a un ser humano! Y algo parecido ocurre con todas las criaturas que habitan este planeta. ¿Curioso, verdad?
Ahora vuelve a recordar el valor que obtuvimos para los castigados tobillos de Godzilla. Resulta ser 520 veces mayor que para cualquier criatura viva conocida. Una persona cuyos tobillos soportasen la misma presión debería pesar casi 40 toneladas. Dicho de otra manera, si los tobillos de Godzilla tuviesen que soportar la misma presión que los de una pierna humana, su diámetro rondaría los 85 metros. ¡Ujfalusi, métete con los de tu tamaño...!
Durante buena parte del siglo XX, los intentos de explicar qué era lo que pasaba realmente en el mundo cuántico parecían condenados al fracaso. Pero recientes avances tecnológicos han convertido la cuestión en algo práctico y urgente. Un brillante e imaginativo grupo de físicos de la Universidad de Oxford aceptó el reto y esta es su historia.
Finalmente, hay una forma sensata de pensar en la mecánica cuántica. El nuevo punto de vista elimina la necesidad de creer en la aleatoriedad, en las misteriosas fuerzas que actúan a enormes distancias o en los observadores conscientes que gozan de misteriosos poderes. Pero esta nueva interpretación tiene un precio: hemos de aceptar que vivimos en un multiverso en el que se van desplegando numerosas versiones de la realidad, unas al lado de otras. Las consecuencias filosóficas y personales de este estado de cosas son sobrecogedoras.
viernes, 8 de octubre de 2010
NASA: La Luna se encogió 100 metros en los últimos 1,000 millones de años

WASHINGTON (EFE) — La NASA descubrió que el diámetro de la Luna se redujo en 100 metros en los últimos 1,000 millones de años, gracias a las fotos tomadas por el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRB) que fueron publicadas hoy en la revista Science
Según Thomas Watters, del Centro de Estudios Planetarios y de la Tierra del Museo del Aire y el Espacio del Smithsonian, al analizar las imágenes proporcionadas por el orbitador descubrieron unas "fallas" en la corteza lunar nunca vistas hasta ahora.
Watters explicó que las imágenes que se tenían hasta ahora de la Luna no permitían detectar que el satélite se "contrajo cerca de 100 metros" en su diámetro en un pasado que el científico considera "reciente", aunque se produjo hace 1,000 millones de años.
Este descubrimiento proporciona claves importantes para estudiar la geología de la Luna y la evolución tectónica reciente, indican los investigadores.
La Luna se formó en un ambiente caótico de intenso bombardeo por asteroides y meteoritos, hace unos 4,500 millones de años, explica la NASA.
Estos choques, junto con la desintegración de elementos radiactivos, hicieron que la Luna fuera un cuerpo caliente que posteriormente se enfrió.
Los científicos apuntan que este hallazgo muestra que en el interior de la Luna, que antes estaba fundido, ha habido actividad tectónica después de lo que se había estimado.
"Estos increíbles resultados subrayan la importancia de observar globalmente para entender los procesos globales, indicó John Keller, el subdirector científico del proyecto Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA en el centro de vuelos espaciales Goddard, en Greenbelt, Maryland.
"Mientras la misión del LRO está en una nueva fase, con énfasis en mediciones científicas y nuestra habilidad de hacer un inventario de los rasgos de la Luna, será una poderosa herramienta para entender la historia de la Luna y el sistema solar", agregó.
El orbitador LRB fue lanzado al espacio en junio del año pasado y comenzó a enviar sus primeras imágenes del satélite natural de la Tierra 15 días después desde una zona justo en la frontera entre la parte soleada y la cara oculta de la Luna
lunes, 4 de octubre de 2010
TORMENTA SOLAR
Una tormenta solar es un evento espacial que se da cuando la actividad del Sol interfiere con el campo magnético de la Tierra (y otros planetas). El Sol, como todas las estrellas del universo, es una estrella que genera energía a través de fusión nuclear entre los elementos que la componen, pudiendo ser tanta que escapa la superficie solar.
Cuando esto pasa, el Sol expele llamas de plasma y masa que viajan por el espacio y que nosotros llamamos “viento solar”, una ráfaga de partículas cargadas eléctricamente que pueden toparse con el campo magnético de la Tierra en horas, si es que el viento solar viaja hacia esta dirección.
La colisión entre estas partículas solares y nuestro campo magnético terrestre tiene pocos fenómenos visibles para nosotros, siendo uno de ellos las auroras polares, y puede prolongarse durante días bajo las condiciones adecuadas.
La tormenta solar más severa que se haya registrado en la historia ocurrió en 1859, y se lo conoce como la fulguración de Carrington, o el evento Carrington. Esta tormenta solar de mediados del siglo XIX causó fallas electromagnéticas a lo largo de todo el mundo, y aparecieron auroras en latitudes tan extrañas como el ecuador.
Los instrumentos científicos que dependían del magnetismo terrestre dejaron de funcionar correctamente, y el incipiente telégrafo presentó también sus fallas. Otras tormentas solares menores fueron registradas en 1958, 1989, y 2000, cuando ya existían satélites en órbita y más equipamiento eléctrico sensible a la actividad solar.
El peligro de las tormentas solares, sin embargo, se reduce a su habilidad de desbaratar los sistemas eléctricos terrestres, y no por algún tipo de impacto en la vida o clima terrestre. Durante millones de años, los vientos solares azotaron el Sistema Solar, así como las tormentas eléctricas y los huracanes que se desatan en la Tierra. La diferencia con otros períodos en la larga historia de la Tierra, es que cada vez los países más desarrollados dependen más de su tecnología y su red de comunicaciones basada en satélites ubicados en zonas donde la Tierra no puede protegerlos.
También se debe tener cautela con el aumento de radiación solar que se desprende durante las tormenta solares, que puede dañar a muchos organismos. Sobreexponerse a los rayos del Sol durante una tormenta solar puede generar daños celulares, y por cierto, sería muy peligroso para un astronauta. Algunos animales, por ejemplo, que son sensibles a los campos magnéticos (aves, ballenas, etc.) también pueden sentirse desorientados durante una tormenta solar y presentar comportamientos extraños.
Si bien los efectos de una tormenta solar no son tan catastróficos como algunos alarmistas con falta de conocimientos quisieran hacer parecer, es cierto que la dependencia de los países desarrollados en la tecnología podría hacer colapsar a un país entero durante días. Otra consideración a tener en cuenta es que, en comparación a otras amenazas espaciales, como la proximidad de los asteroides, las tormentas solares son totalmente inevitables.
Tras la tormenta solar del 2000, los investigadores analizaron los peores escenarios posibles tras un fenómeno como este. En situaciones extremas, las naciones más poderosas del mundo podrían caer durante una década o más si una tormenta solar de gran magnitud los encuentra desprevenidos. Más allá de los daños tecnológicos y sus efectos en una sociedad tan dependiente de la comunicación, nunca hay que perder de vista la gran protección que nos da la Tierra y su poderoso campo electromagnético.
Cap 5 dinamica de cr 133-144-2009 i
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Las naves STEREO van en busca de los restos de un antiguo planeta cercano a la Tierra
Las naves gemelas cruzan ahora zonas de estabilidad gravitacional que aún podrían contener restos de un supuesto antiguo planeta que chocó contra la Tierra causando de este modo la formación de la Luna
Abril 9, 2009: Las sondas gemelas STEREO, de la NASA, están ahora ingresando en una misteriosa región del espacio con el fin de buscar restos de un antiguo planeta que alguna vez estuvo en órbita alrededor del Sol, no muy lejos de la Tierra. Si encuentran algo, podría resolverse un gran enigma: el origen de la Luna.
"El nombre de aquel planeta es Theia", dice Mike Kaiser, científico del proyecto STEREO, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales. "Es un mundo hipotético. Nunca lo hemos visto, de hecho, pero algunos investigadores creen que existió hace 4.500 millones de años y que chocó contra la Tierra causando de este modo la formación de la Luna".
Derecha: Concepto artístico de una de las naves de la misión STEREO.
La "Hipótesis de Theia" es una idea de los teóricos Edward Belbruno y Richard Gott. Comienza con la popular teoría del Gran Impacto sobre la formación de la Luna. Muchos astrónomos sostienen que durante la época de formación del sistema solar, un protoplaneta del tamaño de Marte se estrelló contra la Tierra. El material que salió expulsado debido a la colisión, una mezcla de material de ambos cuerpos, se mantuvo girando en los alrededores de la Tierra y luego se fusionó creando de este modo la Luna. Este escenario explica muchos aspectos de la geología lunar, incluyendo el tamaño del núcleo de la Luna, la densidad y la composición isotópica de las rocas lunares.Es una buena teoría, pero deja una complicada pregunta sin respuesta: ¿de dónde provino aquel enorme protoplaneta?
Belbruno y Gott creen que vino de uno de los llamados puntos de Lagrange en la órbita de la Tierra alrededor del Sol.
Los puntos de Lagrange del sistema Sol-Tierra son regiones del espacio donde el tirón gravitacional de la Tierra y el Sol se combinan para formar un "pozo gravitatorio". El material a la deriva en el espacio tiende a juntarse allí de un modo similar a la manera en la cual el agua se junta en el fondo de un pozo en la Tierra. El matemático del siglo 18, Joseph Lagrange, demostró que existen cinco de estos pozos en el sistema Sol-Tierra, a los cuales numeró como L1, L2, L3, L4 y L5. Dichos pozos se localizan según se muestra en el diagrama de abajo
Cuando el sistema solar aún era muy joven, los puntos de Lagrange se encontraban poblados principalmente por planetesimales, o unidades del tamaño de asteroides que formaron los planetas. Belbruno y Gott sugieren que en uno de los puntos de Lagrange, ya sea L4 o L5, los planetesimales se unieron para formar a Theia, cuyo nombre en la mitología griega representaba a un titán que dió a luz a la diosa de la Luna, Selena.
Arriba: Los puntos de Lagrange del sistema Sol-Tierra. Las naves STEREO están a punto de pasar a través de L4 y L5. Los observatorios solares a menudo se estacionan en L1, aunque los observatorios del espacio profundo prefieren a L2. [Más información]
"Sus modelos numéricos (realizados mediante una computadora) muestran que Theia pudo haber crecido hasta ser tan grande como para producir un objeto como la Luna, si ésta se hubiese formado en las regiones L4 o L5, donde el equilibrio de fuerzas permitió que se acumulara material suficiente", dice Kaiser. "Más tarde, Theia se podría haber separado de L4 o L5 gracias a la creciente gravedad de otros planetas en formación, como Venus, y entonces entró en ruta de colisión con la Tierra".
Si esta idea es correcta, Theia en sí hace mucho tiempo que desapareció, pero algunos de los antiguos planetesimales que no se unieron para formar Theia podrían permanecer en L4 o L5.
"Las sondas STEREO se encuentran entrando en dichas regiones del espacio ahora mismo", dice Kaiser. "Esto nos ubica en una buena posición para buscar restos de la formación de Theia, del tamaño de asteroides".
Simplemente llamémoslos "theiasteroides".
Los astrónomos han buscado theiasteroides antes usando telescopios en la Tierra, y no han encontrado nada. Pero dichos telescopios únicamente descartan objetos de más de un kilómetro de ancho. Al ingresar en L4 y L5, las naves STEREO serán capaces de buscar objetos de mucho menor tamaño, a una distancia relativamente más corta.
Derecha: Esta simulación dinámica muestra cómo los asteroides persisten en el pozo gravitacional de un Punto de Lagrange en el sistema Sol-Júpiter. El principio se aplica a los puntos de Lagrange del sistema Sol-Tierra del mismo modo. Crédito: Prof. Aldo Vitagliano/SOLEX.
"La búsqueda de hecho comenzó el mes pasado, cuando ambas naves espaciales finalmente giraron 180 grados para tomar fotografías de dos horas de exposición de las áreas generales de L4 y L5. En la primera serie de imágenes, los astrónomos aficionados encontraron algunos asteroides conocidos y un nuevo cometa, Itagaki, fue fotografiado justo un par de días después del anuncio de su descubrimiento. Sin embargo, no se halló ningún theiasteroide".
Buscar theiasteroides no es la misión principal de las naves STEREO, indica el investigador. "STEREO es un observatorio solar. Las dos sondas están ubicadas a los costados del Sol, en puntos opuestos que permitirán tener una visión tridimensional de la actividad solar. Ahora las naves están pasando por los puntos L4 y L5. Esto es básicamente ciencia extra".
"Podríamos no ver nada", continúa, "pero si descubrimos muchos asteroides en L4 o L5, esto podría dar pie para otra misión que analizará la composición de estos asteroides en detalle. Si la misión descubre que los asteroides tienen la misma composición que la Tierra y la Luna, esto respaldará la versión de Belbruno y Gott sobre la teoría del Gran Impacto".
La búsqueda podría continuar por muchos meses. Los puntos de Lagrange no son puntos infinitesimales en el espacio, sino regiones amplias, de 50 millones de kilómetros de ancho. Las sondas STEREO se encuentran apenas en la orilla de tales zonas. El máximo acercamiento a los fondos de los pozos gravitacionales se dará en los meses de septiembre y octubre de 2009. "Aún tenemos muchas observaciones por delante", dice Kaiser
Además, nuestros lectores podrían ayudar. El equipo de STEREO invita al público a participar en la búsqueda inspeccionando las imágenes conforme vayan siendo obtenidas por las naves. Si usted ve un punto de luz moviéndose respecto de las estrellas, tal vez haya encontrado un theiasteroide. Se pueden hallar enlaces a los datos e instrucciones para trabajar con ellos en sungrazer.nrl.navy.mil
Kepler descubre múltiples planetas que transitan una sola estrella
Agosto 26, 2010: La nave espacial Kepler, de la NASA, ha descubierto el primer sistema planetario confirmado con más de un planeta que transita o pasa frente a la misma estrella.Señales que indican el tránsito de dos planetas del tamaño de Saturno fueron halladas entre los datos recogidos de una estrella similar al Sol, la cual ha sido llamada "Kepler-9". A los planetas se los llamó Kepler-9b y Kepler-9c. El descubrimiento incorpora la observación de más de 156.000 estrellas, llevada a cabo durante siete meses, como parte de la búsqueda actual de planetas de tamaño similar a la Tierra fuera de nuestro sistema solar. Los hallazgos serán publicados en la edición del jueves de la revista Science.
La cámara de alta precisión de la nave espacial Kepler registra las pequeñas disminuciones en el brillo de una estrella, las cuales tienen lugar cuando un planeta transita frente a ella. El tamaño de una estrella se puede inferir a partir de estas pequeñas disminuciones.
Concepto artístico de dos planetas del tamaño de Saturno dentro del sistema planetario Kepler-9. [Imagen ampliada]
En el mes de junio pasado, los investigadores de la misión sometieron a evaluación de algunos colegas los hallazgos que identificaban más de 700 cuerpos que podrían ser considerados como planetas; estos hallazgos fueron obtenidos durante los primeros 43 días de recopilación de los datos proporcionados por la nave espacial Kepler. Dichos datos incluían otros cinco sistemas candidatos que parecen exhibir más de un planeta en tránsito. Recientemente, el equipo de la misión Kepler identificó un sexto blanco que muestra múltiples tránsitos y logró acumular suficiente información de seguimiento como para confirmar este sistema de múltiples planetas.
"Los datos de alta calidad de la nave espacial Kepler, así como su cobertura continua de estos planetas transitantes, permiten llevar a cabo una amplia gama de mediciones particulares de las estrellas madre y de sus sistemas planetarios", dice Doug Hudgins, quien es el investigador del programa Kepler, en las oficinas centrales de la NASA, en Washington, D.C.
Haga clic sobre la imagen para ver animaciones del sistema planetario Kepler-9.
"Este hallazgo es la primera detección clara de cambios significativos en los intervalos entre un tránsito planetario y el próximo, lo que denominamos variaciones de tiempo de tránsito", dijo Matthew Holman, quien es un científico de la misión Kepler, en el Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica, en Cambridge, Massachusetts. "Esto es evidencia de la interacción gravitatoria entre estos dos planetas tal y como ha sido vista por la nave espacial Kepler".
Además de estos dos planetas gigantes ya confirmados, los investigadores de la misión Kepler han identificado lo que aparenta ser una tercera señal de tránsito, mucho más pequeña, como parte de las observaciones de Kepler-9. Tal señal concuerda con el tránsito de un planeta del tamaño de una "super Tierra", de aproximadamente 1,5 veces el radio de la Tierra y una caliente órbita cercana al Sol de 1,6 días. Será necesario llevar a cabo observaciones adicionales para determinar si en efecto esta señal corresponde a un planeta o a algún fenómeno astronómico que imita la apariencia de un tránsito.
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